El mágico Chichén Itzá

Majestuosa se presenta la pirámide escalonada consagrada al Dios de la dualidad, Kukulkán, en Chichén Itzá, en el estado mexicano de Yucatán, al oeste de la turística ciudad de Cancún. Capital de los Toltecas en el siglo X, se cree que fue fundada entre los años 435 y 455 después de Cristo. Configuró una gran metrópoli de la antigüedad, centro político, económico y religioso de la civilización Maya.
Con una sociedad politeísta llena de Dioses a los que adoraban mediante ritos de sacrificio humano y con una organización piramidal, contaban así mismo con hombres dedicados a la arquitectura, a la astrología, la matemática, donde sus hallazgos se traslucían en sus precisos calendarios y en sus enormes pirámides, lo que demuestra los avances de esta civilización prehispánica.
Legado de los Maya, la pirámide de Kukulkán tiene 55,5 metros de ancho de base por 24 metros de altura. Cada uno de sus cuatro lados, posee una escalinata que conduce a la cima donde se haya el templo con el altar, donde se realizaban las ofrendas. Unas balaustradas de piedra la circundan, dos grandes cabezas de serpiente emplumadas se hayan en la base de la cara norte. En el lado oriente de la Gran Plaza (sobre la explanada de Chichén Itzá), se encuentra el Templo de los Guerreros rodeados por mil columnas. El Dios Chac Mool, se encuentra en su cima.
Pero además de la grandeza de esta pirámide, lo que sorprende es el fenómeno visual que se proyecta en cada equinoccio, cada 21 de marzo y 22 de setiembre, antes de ocultarse el sol, entre las 14:15 y las 16:50. En esos días, el juego de luz y sombra en el templo, generan la ilusión óptica de una serpiente que se mueve. Cada año en esas fechas, miles de personas se reúnen para ser partícipes de esta experiencia de magia maya.
Este fenómeno que apenas dura unos minutos, es sin lugar a dudas una experiencia digna de ser vivida, y no por nada el templo de Chichén Itzá, es una de las siete maravillas del mundo.
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