Senderismo en Alemania: una forma de percibir la subjetividad de un pueblo

Alemania es un destino obligado para los amantes del senderismo: más de 200.000 kilómetros de trayectos campestres atraviesan paisajes naturales de gran belleza; sus recorridos suelen deparar ingentes esfuerzos de los caminantes que no solo fortalecen su estado físico, sino que también obtienen una comunicación singular con la naturaleza.
Los senderos alemanes se aproximan a la perfección: por ejemplo, en el Estado federado del Sarre se localiza una ruta que atraviesa los riscos de Losheim, la denominada “Losheimer Felsenweg”, la cual conjuga las perspectivas paradisíacas de los acantilados y el discurrir de románticos cursos de agua que desembocan en unas impresionantes cataratas.
El recorrido total del trayecto es de 14 kilómetros: el caminante también atraviesa bellas terrazas que se ubican en las laderas de las grandes montañas, cultivos de frutales, restos de arquitectura romana y algunos establecimientos culinarios típicos; un importante factor a considerar: se recomienda recorrer la senda entre los meses de marzo y noviembre.
Otra ruta de significativa importancia es la de “Eggeweg”: la otrora ruta militar (atravesada por los romanos) y comercial discurre desde el Bosque Teutónico hasta el Sauerland (Estado federado de Renania del Norte-Westfalia); atravesar los bosques nativos permite percibir aspectos de la subjetividad alemana (por ejemplo, los bosques están presentes en las obras poéticas de Rilke y Fontane).
También es inevitable distinguir el ascenso del Rothaarsteig: el circuito atraviesa varios cursos de agua, entre ellos los ríos Rin y Weser, en sus 154 kilómetros; asimismo, el senderista debe alcanzar cimas ubicadas por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar, lo que exige una adecuada preparación física; tampoco se debe olvidar que para recorrer zonas nevadas se requieren accesorios óptimos.
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