Turismo extravagante 1: la zona del desembarco en Normandía

Este será el primero de una serie de artículos que dedicaremos a la descripción de sitios raros para hacer turismo. Algunos de los lugares que presentaremos cuentan con un pasado oscuro o cruel, que convierte la estadía en una suerte de paseo por la historia y los hechos. Otras localizaciones serán presentadas por sus características físicas inusuales y singulares, que las convierten en pintorescas y mágicas. También haremos referencia a lugares que guardan leyendas o mitos, y por ello son tan particulares y llaman la atención de los visitantes. En fin, toda una serie de destinos turísticos que pueden parecer un poco anormales para el viajero, pero que como todos, mantienen su belleza y es particularmente placentero el descubrirla.
Comenzando con nuestro recorrido hablaremos de Normandía, la zona al norte de Francia en que se dio lugar el tan conocido desembarco de los aliados en la Segunda Guerra Mundial, en la ofensiva contra los nazis. Dicha maniobra fue denominada en clave Operación Overlord, y significó, entre otras cosas, la muerte de centenares de soldados en el campo de batalla. Por eso este lugar conserva un aura un poco macabra, pero es un sitio que vale la pena visitar.
Cientos de monumentos dedicados a los soldados caídos en la mencionada batalla ocupan gran parte de la geografía del lugar. Un total de 27 cementerios construidos por varias naciones dan a conocer, de manera muy gráfica, las enormes pérdidas humanas registradas con aquellos hechos de 1944. Pero además de estos paisajes que traen tristeza y melancolía, la zona de Normandía alberga otros sitios de gran belleza natural, que pueden ser muy disfrutables.
Recorrer la zona conocida como la Costa del Alabastro, con sus pintorescas playas y la presencia de los enormes acantilados que otrora vieron el famoso desembarco, seguramente teñirá el paseo con mucha naturaleza, que nos ayude a alejarnos un poco de la historia. De todos modos, la Segunda Guerra Mundial se nos despliega por doquier, ya que aún siguen en pie los búnkeres que los soldados utilizaron para refugiarse, muchos monumentos en honor a los hombres muertos en la guerra, o varios museos que albergan datos y otros elementos de la tristemente célebre batalla.
No debemos olvidarnos del mítico Monte de Saint Michel, que aúna placeres marinos, urbanos y campesinos, conformando uno de los destinos turísticos de Francia más concurridos, con más de 3 millones de visitantes cada año. O de los verdosos y floridos campos, que se extienden formando un hermoso conjunto con el mar y los bosques de la zona, y traen inmediatamente aires de antaño desde la Edad Media, demostrando la destreza del hombre y su vínculo con la naturaleza.


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