Ginebra, humanitaria y cosmopolita

La ciudad de Ginebra, situada en los márgenes del lago Lemán entre las cimas de los Alpes y la cordillera de los colinos del Jura, es considerada la metrópoli más pequeña del planeta: en sus calles, se funden voces de todo el mundo y su atmósfera aun expele la tradición humanitaria que viabilizó el génesis de la Cruz Roja.
Agua y montaña se conjugan para transformar a Ginebra en uno de los destinos turísticos predilectos: precisamente, una fuente de agua, el “Jet d’eau”, que brota del lago es el símbolo de la ciudad. Mientras en la ribera derecha del Lemán se encuentran la mayoría de los hoteles y restaurantes, en la izquierda se localiza el casco antiguo de la ciudad.
Este casco antiguo constituye el centro de Ginebra, un paseo obligado para desarrollar actividades comerciales y culturales: la catedral St-Pierre, la Place du Bourg-de-Four y la Grand-Rue (antigua calle en la que nació Jean-Jacques Rousseau), además de las zonas verdes, los callejones y los paseos ribereños, absorben a los visitantes en una ambiente sugestivo
Ginebra es cultura: además de la sede europea de Organización de las Naciones Unidas y la sede de la Cruz Roja (que conjuntamente al Museo Internacional de la Cruz Roja representan un espacio en donde se puede consultar sobre las actividades realizadas por la organización), se encuentra el Grand Théâtre, la prestigiosa Ópera de Ginebra que anualmente convoca a distinguidos artistas internacionales.
Pero Ginebra también es naturaleza: no solo es obligatorio recorrer el Lemán, sino también las cadenas montañosas de las proximidades: el ascenso a sus cimas permite contemplar la armoniosa creación de la naturaleza.
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