El mágico mundo del cine plasmado en un pueblo de Serbia

Situado en medio de las montañas de Mokra Gora, en Serbia, se encuentra un asombroso lugar que debe gran parte de su creación a uno de los más famosos directores del cine internacional. Hablamos del serbio Emir Kusturika, y el sitio en cuestión es un pueblo dedicado enteramente a la creatividad y la fantasía. Su nombre es Mecavnik, y está basado en muchas de las costumbres de la zona mezcladas con ambientes del cine vistos en filmes del afamado director.
La denominación original del pueblo es Mecavnik, que en serbio significa “tempestad”, aunque muchos locales lo llaman Drvengrad, que significa “ciudad de madera”. Allí se aglutinan construcciones tradicionales de tierras serbias, hechas enteramente en madera, con escenarios ficticios de fibrocartón que recrean paisajes de fantasía. Además, es muy frecuente ver en este pueblo muchos actores famosos, artistas de todo tipo y personajes extravagantes, que conviven con muchos turistas que llegan atraídos por la mágica belleza del cine.
Emir Kusturika ha tratado de lograr un desarrollo económico sostenible del lugar, pero manteniendo intactas las costumbres autóctonas de su país. De este modo, son recibidos visitantes de todas partes del mundo y se trata de que todos tengan una cómoda y disfrutable estadía, pero con base en la producción originaria de Serbia y sin influencias extranjeras. Uno de los ejemplos más claros de esto, además de la arquitectura del lugar en sí, es su oferta gastronómica, que contiene solamente platos nativos de Serbia, y preparados enteramente con productos del lugar.
Mecavnik cuenta hoy en día con un confortable hotel, una biblioteca, una iglesia, un cine, una escuela audiovisual, una tienda de chucherías, un restaurante y unas cuantas casas; todas en torno a la edificación original, que es la propia vivienda de Emir Kusturika. Además, todas las edificaciones han sido construidas bajo el riguroso mandato de la madera, y respetando fielmente las metodologías de la arquitectura serbia. Muchas de las construcciones han recibido premios internacionales por la preservación de la arquitectura autóctona.
La construcción intencional del lugar comenzó en el año 2002, puesto que algunos edificios, como la casa del propio Kusturika, datan de varios años atrás, y fueron levantándose paulatinamente. El pueblo está enteramente dedicado al séptimo arte, y entre otras cosas todas sus calles llevan nombres de conocidos directores o personalidades del mundo del cine, escogidos directamente por Kusturika. Para poder acceder al lugar se debe abonar una entrada de 170 dinares serbios, que equivalen a 2 euros. Mecavnik comenzó como un proyecto aislado del director, pero actualmente está en constante movimiento turístico y proporciona trabajo a muchas personas.



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